TODO HILO SUJETA AL VECINO
«Rehabilitar el desecho olvidado y hacerlo memoria contiene la osadía de enmendar el orden natural y la limitación de los imposibles. Romper, desgarrar, separar, blanquear, oxidar y ensamblar, vetado para uno mismo, se nos ofrece disponible, incluso positivamente deseable, en el otro. ¿Seríamos capaces de asumirnos como material para que el otro trazara su plan? ¿Existe un «entre» que nos protege de esta posibilidad de existencia, nosotros y el despojo? Nada nos distingue sustancialmente del material que contiene esta obra, y sin embargo es lo otro, lo ajeno.
En la plasticidad de nuestra constitución, en la torpe razón y en la levedad de nuestras palabras, residen las posibilidades de ser modelados por el otro, de resurgir ajenos a nuestra voluntad. Estas esculturas permiten mirar la nada; aquello que se volvía invisible por indeseable, se torna salvajemente estético y dotado nuevamente de fin. Iván nos conmueve, al intuir así, el peligro de vivir».
créditos
Texto de sala: Enrique Rioz






